universo del tarot
 

¿Quieres saber que te depara el futuro?
¿Qué te ocurre en el terreno laboral?
¿No encuentras pareja?
¿Tienes dudas sobre la persona amada ?

¿Estas atravesando un mal bache?
¿Tu pareja no te dice las cosa claras?
¿Sospechas que tu pareja te es infiel?
Estas preguntas y la que tú nos digas, buscaremos una solución

INICIO

LOS MAYAS
PIRAMIDE MAYAS
EGIPCIOS Y MAYAS
RUINAS DE COPAN
PROFECIAS, MAYAS
CALENDARIO 13 LUNAS
LEYENDAS MAYAS
---------------------------------------
EGIPTO
DIOSES DE EGIPTO
JAMBLICO, MISTERIOS
PANTEON EGIPCIO
HISTORIA DE EGIPTO
PIRAMIDES MILENARIAS
PIRAMIDES DE GIZA
PIRAMIDES ESCALONADAS
---------------------------------------
EL IMPERIO INCA
LOS CELTAS
DE QUE ARBOL CAISTES
MITOS CELTAS
NACIONES CELTAS
IMPORTANCIA DEL ARBOL
HISTORIAS CELTAS
ESPIRITUS
LA SANTERIA
LOS SANTOS
LA OUIJA
MAGIA BLANCA
HECHIZOS Y CONJUROS
FLORES DE BACH
---------------------------------------
FENG SHUI
NUMEROLOGIA
TIRADA DE TAROT
LOS SUEÑOS
MEDITACION
OVNIS
HOROSCOPO CHINO
ASTRONOMIA
TIRADA DE RUNAS
HOROSCOPO
RITUALES Y HECHIZOS
TU CARTA ASTRAL
---------------------------------------
VIDENTES TAROTISTAS
ANGELO Y DAVID
TAROT FUTURO
TAROT VIDENCIA
TAROT UNIVERSAL
MAGIA GRATIS
---------------------------------------

LEYENDAS MAYAS

Los Primeros Hombres, La tristeza del maya, El hombre que vendió su alma, El perro y Kakasbal

 

 El perro y Kakasbal

Un hombre era tan pobre que siempre estaba de mal humor y así no perdía la ocasión de maltratar a un infeliz perro que tenía. Kakasbal [espíritu del mal], que está en todo, vio que podía sacar partido de la inquina que seguramente el perro sentía contra su amo y así se le apareció y le dijo:
Ven acá y dime qué te pasa, pues te veo triste.

Cómo no he de estarlo si mi amo me pega cada vez que quiere respondió el perro.

Yo sé que es de malos sentimientos. ¿Por qué no lo abandonas?
Es mi amo y debo serle fiel.
Yo podría ayudarte a escapar.
Por nada le dejaré.
Nunca agradecerá tu fidelidad.
No importa, le seré fiel.
Pero tanto insistió Kakasbal que el perro, por quitárselo de encima, le dijo:
Creo que me has convencido; dime, ¿qué debo hacer?
Entrégame tu alma.
¿Y qué me darás a cambio?
Lo que quieras.
Dame un hueso por cada pelo de mi cuerpo.
Acepto.
Cuenta, pues...
Y Kakasbal se puso a contar los pelos del perro; pero cuando sus dedos llegaban a la cola, éste se acordó de la fidelidad que debía a su amo y pegó un salto y la cuenta se perdió.
¿Por qué te mueves? le preguntó Kakasbal.
No puedo con las pulgas que me comen día y noche. Vuelve a empezar.

Cien veces Kakasbal empezó la cuenta y cien veces tuvo que interrumpirla porque el perro saltaba. Al fin Kakasbal dijo:

No cuento más. Me has engañado; pero me has dado una lección. Ahora sé que es más fácil comprar el alma de un hombre que el alma de un perro.