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EL YIN Y EL YANG

LA PULSACIÓN BÁSICA DE LA REALIDAD

La naturaleza es para la filosofía china un organismo viviente que respira, con un viento inhalador y un viento exhalador. De la
distinción de estos dos vientos, el que expande y el que revierte, el yin y el yang, los chinos explican casi todos los fenómenos de la
naturaleza.
La teoría del yin y el yang se estableció hace miles de años en el texto clásico chino I Ching o Libro de los cambios, pero la
percepción de la misma es, probablemente, mas remota, pues impregna el conjunto de las cosmología en oriente en todos los aspectos,
incluido la compresión oriental de cómo se organiza el cuerpo. Lo fundamental del concepto de yin y yang es la compresión de que todo
se encuentra en continuo movimiento y cambio, de que absolutamente nada permanece fijo e invariable.
Por su parte, la ciencia Occidental, desde Einstein, ha llegado a la conclusión de que toda energía es de forma vibratoria y que incluso la
materia es también sólo una forma de manifestación de energía vibratoria de una determinada frecuencia, y que son nuestros sentidos
físicos lo que la captan e interpretan como materia. De este hecho, especulado y descubierto hace más de veinte siglos en las culturas
orientales, se desprende que todo es energía en movimiento, que la realidad observable está compuesta de flujos y reflujos de energías,
radiaciones y campos pulsantes que mueven la vida y posibilitan desde la cristalización de los minerales a la generación de los
pensamientos; que todo lo manifiesto, incluidas las personas, es energía en movimiento y transformación constantes.
Para la física cuántica, la energía en forma de ondas está continuamente transformándose en energía en forma de corpúsculos, y éstos
se transforman continuamente en ondas. De modo que los constituyentes subatómicos de cualquier forma material están
continuamente pulsando, y esa pulsación tiene dos polos principales: por una parte, se produce la transformación de la materia en
energía; por otra, se produce la transformación de la energía en materia. Esta es la pulsación básica del mundo subatómico, es decir, la
pulsación básica de nuestra realidad.
La polaridad de la pulsación constante, descubierta por la física cuántica recientemente, era algo conocido de modo no científico, por las
antiguas tradiciones espirituales de Oriente, especialmente por el taoísmo y también por el budismo. En el budismo la pulsación polar se
expresa en el concepto de no permanencia, en la compresión de que la vida está continuamente transformándose en muerte y la muerte
en vida. Que la vacuidad se vuelve fenómeno y los fenómenos se vuelven vacuidad. En el taoísmo la polaridad es llamada yin y yang.
Esta compresión de la realidad que aúna los descubrimientos de la física occidental con las tradiciones espirituales orientales, desvela
que desde el macrocosmos al microcosmos la energía vital pulsa desde un máximo nivel de sutileza, que se corresponde con la máxima
expansión de la energía hasta la máxima densidad, que se corresponde con el nivel de máxima concentración de energía. Y este
principio, que se utiliza en feng-shui, con la aplicación de la teoría del yin y el yang, resulta válido en la organización de la energía,
desde las partículas subatómicas a las galaxias, desde las amebas al cuerpo humano, desde la formación de las montañas a las
emociones humanas, desde el funcionamiento de las mareas a la de la mente…
La teoría del yin y el yang plantea que todo en la naturaleza cambia o nunca es estable, que siempre evoluciona, y que en ningún
momento se mantiene estancado y parado en el tiempo. El feng-shui aplica esta teoría en los entornos. De modo que la armonía y el
equilibrio de estos dos principios yin y yang se traduce en que la armonía y el equilibrio de estos dos principios yin y yang se traduce
en bienestar y buena fortuna, mientras que cuando domina una de las dos polaridades se rompe el equilibrio y aparece la mala suerte.
Pero además el feng-shui recomienda aplicar esta teoría al conjunto de nuestras vidas, buscando el equilibrio yin y yang en los
distintos aspectos de la vida y manteniéndonos conscientes de que todo se transforma, evoluciona, que nada se detiene en el constante
fluir de la vida, ni las cosas, ni los fenómenos, ni los acontecimientos.

EL TAO, LA UNIDAD QUE ENCENDRO LA DUALIDAD

Para entender las bases y funcionamiento del feng-shui, hay que entender la cosmología que se desprende del tao. El tao supone la
creencia, común a otras culturas orientales, de la existencia de una realidad última que subyace y única las múltiples cosas y eventos
que observamos.
El tao es el modo chino de denominar esa realidad última indefinible, cuyo equivalente sería el brahman hindú, aunque el tao, que
significa vía o camino, defiere del concepto hindú en el sentido de que el tao es intrínsecamente dinámico, cualidad que constituye para
los taoístas la esencia del universo. El tao se comprende como el proceso cósmico en el que todas las cosas están involucradas, como el
flujo continuo de cambio. El concepto de impermanencia del budismo es una visión similar al concepto dinámico del tao, ya que la
pulsación es la base misma de la sabiduría descubierta y enseñada por el Buda Shakyamuni, que en el sutra de la Gran sabiduría expresa:
- la vacuidad se convierte continuamente en fenómeno y los fenómenos se convierten continuamente en vacuidad –
La principal característica del tao es la naturaleza cíclica de su constante movimiento y cambio, tal y como se refleja en el libro de
aforismos, que constituye el principal texto del taoísmo, el tao te king: - El retorno al origen es el siglo v a. de C., al que se le considera
como el viejo maestro iniciador del taoísmo.
Los sabios chinos creyeron que el flujo y el cambio eran características esenciales de la naturaleza y que además existían patrones
constantes en aquellos cambios que podían ser observables. La idea de patrones ciclicos en los movimientos del tao, fue estructurada en
la introducción de la teoría de los opuestos polares yin y yang. La teoría del yin y el yang marca la noción de dualidad que se
desprende del carácter único del chi o energía, y constituye el pilar fundamental sobre el que se asienta cualquier disciplina, ciencia o
arte chinos. Según la cual, todas las manifestaciones del tao estarían generadas por el juego dinámico de estas dos polaridades. Así en
el ¨Tao te King se recoge: - el tao engendró la unidad. La unidad engendro la dualidad. La dualidad produjo la triada. La triada dio vida
a los diez mil seres. Los diez mil seres tiene el yin en sus espaldas, llevan el yang entre sus brazos. De la mezcla de sus alientos vitales
los dos reciben su vital armonía –
Pero, tanto el yin como el yang no pueden entenderse como una fuerza, ni una energía o manifestación, sino como dos abstracciones.
Ya que estas dos cualidades esenciales, el yin y el yang, no pueden ser identificadas por si mismas en algo concreto y específico, sin
perder su condición fundamental y su carácter universal, sino sólo en comparación de una con la otra. Se trata pues de dos principios o
fundamentos opuestos pero íntimamente dependientes, que hacen referencia a un principio de clasificación de conjunto. Según el cual,
todas las energías y todos los fenómenos del universo pueden clasificarse como el signo predominante más yin o mas yang,
comparativamente. Del mismo modo todas las relaciones posibles que dan lugar a los fenómenos, las características, las cualidades y la
evolución entre el movimiento y el reposo, la hiperactividad y la hipo actividad, la excitación y la inhibición, lo insustancial y lo material,
lo abstracto y lo concreto, el calor y el frío, se consideran la expresión de las relaciones antagónicas y relativas entre el yin y el yang.
Como recoge el tao te king: - ser y no ser se engendra uno a otro. Lo difícil y lo fácil mutuamente se integran. Ancho y angosto se
forjan uno a otro. Alto y bajo se corresponden uno a otro. Voz y tono se armonizan uno a otro -
El tao se concibe como el regulador, como la ley de la alternancia del yin y el yang y no como su suma. Pues la misma totalidad se
encuentra en cada una de las apariencias, que se constrastan sobre el modelo de la oposición alternante del yin y el yang. El tao se
concibe como una totalidad, alternante y cíclica. Tal y como consta en el tao de king: - El movimiento del tao es retornar. El uso del tao
es aceptar. Todas las cosas derivan del tao. El tao no deriva de ninguna –
El concepto de yin y yang es un aspecto esencial para entender cómo funciona la energía y, por tanto, para entender y aplicar el feng-
shui
.
El Símbolo del Tao
El símbolo del tao, llamado tai qi o tai chi, representa la oposición dialéctica del  yin y el yang. Se trata de un círculo o disco, formado
por dos mitades indivisible, limitadas por una línea ondulada que lo parte en dos, mostrando dos figuras idénticas pero opuestas por su
color y su posición. Con la peculiaridad de que cada una de las figuras tiene en su interior un pequeño circulo de color opuesto al otro.
El signo yin se reconoce como la figura negra u oscura y el yang como la figura blanca o clara, el yin se sitúa abajo y el yang arriba. El
yang
representa la polaridad positiva, mientras que el yin la polaridad negativa. Sin embargo, estas polaridades opuestas y contrarias
contienen en su propia representación el inicio de la mutación, de su capacidad y cualidad de cambio, simbolizada por el pequeño germen
de signo contrario que se haya introducido en la zona más ancha de la figura. Lo que remarca la indivisibilidad de ambas polaridades y el
hecho de que en la plenitud del yin, se encuentra el inicio del yang, y en la plenitud del yang, el del yin, es decir, que ambas figuras
contienen en sí mismas el principio de la destrucción y el cambio.
El círculo que rodea la figura simboliza el tao y la línea ondulada que parte el circulo simboliza la forma de presentarse los fenómenos al
observador, el aumento o la disminución gradual de los mismos. Por lo tanto, este símbolo conocido como tai qi, en su aparente
simplicidad representan tanto el tao, el absoluto, que muchos interpretan como el camino de la vida, como las propiedades, el equilibrio
y las relaciones entre el yin y el yang en toda su complejidad, enfatizando la importancia de la mutación como la expresión y la causa
de todas los fenómenos del universo.

yin yang

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