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EGIPTO

Segundo Periodo Intermedio

Los soberanos de la XIII Dinastía, aproximadamente unos 50 en 120 años, fueron más débiles que sus predecesores, aunque todavía mantuvieron el control de Nubia y la administración del gobierno central. Sin embargo, durante la última parte de su reinado, su poder fue puesto a prueba no sólo por la rival XIV Dinastía, que no obtuvo el control sobre el delta, sino también por los hicsos, que invadieron Egipto desde Asia occidental, instalándose en el norte de Egipto. Como el gobierno central entró en un periodo de declive, su presencia hizo posible una entrada masiva de población desde la costa fenicia y Palestina, y el establecimiento de la dinastía hicsa, comenzando el Segundo Periodo Intermedio, una época de confusión que duró unos 214 años. Los hicsos de la XV Dinastía reinaron desde su capital, situada en Avaris, en la parte este del delta, lo que les permitía mantener el control sobre las zonas media y alta del país. Contemporánea a la dinastía hicsa, existió una XVI Dinastía, que reinó en la zona central de Egipto. Un tercer poder coetáneo a los otros dos ejerció la autoridad de forma más independiente sobre el sur, la XVII Dinastía tebana, que dominó el territorio entre Elefantina y Abydos. El soberano tebano Kames (reinó en 1576-1570 a.C.) luchó con éxito contra los hicsos, pero fue su hermano Ahmosis I quien los derrotó finalmente, reunificando de nuevo Egipto.

Imperio Nuevo

Con la unificación del territorio egipcio y la fundación de la XVIII Dinastía por Ahmosis I, comenzó el Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.). Ahmosis restableció los límites, los objetivos y la burocracia del Imperio Medio, y reactivó su programa de aprovechamiento de la tierra. Mantuvo el equilibrio de poder entre los nomarcas y él mismo con el apoyo del ejército. La importancia de la mujer en el Imperio Nuevo se ilustró por los altos títulos y la destacada posición de las esposas y madres de los faraones.

Los faraones de la XVIII Dinastía

Una vez que Amenhotep I (reinó en 1551-1524 a.C.) tuvo pleno control sobre su administración, fue co-regente durante cinco años y comenzó a extender los límites de Egipto hacia Nubia y Palestina. En una gran construcción en Karnak, Amenhotep, al igual que sus predecesores, separó su tumba de su templo funerario e inició la costumbre de ocultar su última morada. Tutmosis I continuó los avances del Imperio Nuevo y reforzó la preeminencia del dios Amón; su tumba fue la primera en construirse en el valle de los Reyes. Tutmosis II, hijo de su última esposa, le sucedió, casándose con la princesa real Hatshepsut para consolidar su pretensión al trono, manteniendo los éxitos de sus predecesores. Cuando murió en el 1504 a.C., su heredero, Tutmosis III, era todavía un niño, por lo que Hatshepsut gobernó como regente; un año después coronó faraón a Tutmosis, y desde entonces madre e hijo gobernaron conjuntamente. Cuando Tutmosis III se convirtió en el único soberano tras la muerte de Hatshepsut en 1438 a.C., reconquistó Siria y Palestina, que se había separado con anterioridad, y continuó la expansión territorial del Imperio; sus anales en el templo de Karnak constituyen la crónica de la mayor parte de sus campañas. Casi 20 años después de la muerte de Hatshepsut, ordenó la eliminación de su nombre y sus imágenes de todos los edificios donde habían sido inscritos. Amenofis II (reinó en 1453-1419 a.C.) y Tutmosis IV intentaron mantener las conquistas en Asia a pesar de los intentos de expansión de los reinos de Mitanni y de los hititas, aunque precisó entablar negociaciones y usar la fuerza. Amenofis III gobernó de forma pacífica durante casi cuatro décadas (1386-1349 a.C.) en las que florecieron el arte y la arquitectura. Mantuvo el equilibrio de poder entre los estados limítrofes con Egipto mediante la diplomacia y edificó el gran templo de Amón en Luxor. Su hijo y sucesor, Amenofis IV, fue un reformador religioso que combatió el poder de los sacerdotes de Amón. Amenofis IV abandonó Tebas por una nueva capital, Akhetaton (la moderna Tell el-Amarna), que fue construida en honor de Atón, el disco solar sobre el que se centró la nueva religión monoteísta. Sin embargo, la revolución religiosa fue abandonada al final de su reinado y su yerno, Tut Anj Amón, volvió a instalar la capital en Tebas. Tut Anj Amón es conocido hoy, sobre todo, por la suntuosidad de su tumba, encontrada prácticamente intacta en el Valle de los Reyes por los arqueólogos británicos Howard Carter y George Herbert, conde de Carnarvon en 1922. La XVII Dinastía terminó con Horemheb (reinó en 1321-1293 a.C.)

El Periodo Ramesida

El fundador de la XIX Dinastía, Ramsés I (reinó en 1293-1291 a.C.) había servido durante el reinado de su predecesor como visir y jefe del ejército. Gobernó sólo dos años y fue sucedido por su hijo Seti I (reinó en 1291-1279 a.C.); dirigió campañas militares contra Siria, Palestina, los libios y los hititas. Seti construyó un santuario en Abydos; al igual que su padre, favoreció la capitalidad del delta, instalando su centro cerca de Tanis. Le sucedió su hijo Ramsés II que reinó durante 67 años. Fue responsable de la mayor parte de las construcciones en Luxor y Karnak, al construir el Ramesseum (su templo funerario en Tebas), los templos esculpidos en la roca en Abu Simbel y los santuarios en Abydos y Menfis. Tras las campañas militares contra los hititas, Ramsés hizo un tratado con ellos y se casó con una princesa hitita. Su hijo Meneptah (reinó entre 1212-1202 a.C.) derrotó a los denominados pueblos del mar, los invasores provenientes del mar Egeo que asolaron el Próximo Oriente en el siglo XIII a.C., hechos narrados en un texto esculpido en una estela donde figura la primera mención escrita conocida del pueblo de Israel. Los posteriores soberanos tuvieron que hacer frente a los levantamientos constantes de las poblaciones sometidas por Egipto. El segundo soberano de la XX Dinastía, Ramsés III, hizo grabar sus numerosas victorias militares en las paredes de su complejo funerario en Medinet Habu, cerca de Tebas. Tras su muerte, el Imperio Nuevo decayó a causa del creciente poder de los sacerdotes de Amón y del ejército.

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